Sobre Nosotros
La historia y las personas detrás de la casa
La historia
Un encuentro entre el agua y la piedra
Casa de las Libélulas nació de un flechazo. La primera vez que vimos el embalse de Entrepeñas desde esta terraza, supimos que no nos íbamos a ir. Durón, con su tranquilidad casi secreta y la luz que rebota en el agua, tiene algo que no se encuentra en ningún otro lugar.
La casa llevaba años esperando que alguien la escuchara. La reformamos con cuidado, respetando sus paredes de piedra y sus vigas de madera, y añadiendo lo que siempre nos hubiera gustado tener: buenas sillas, una cocina de verdad, y una terraza desde la que no querer marcharse.
Las libélulas llevan aquí mucho más tiempo que nosotros. Las vimos el primer verano y decidimos que eran el símbolo perfecto: delicadas pero precisas, siempre cerca del agua.
El espacio
Diseño con carácter, sin artificios
Cada pieza de la casa tiene una razón de ser. La mesa de madera viva del comedor, los sillones Eames junto a la estantería USM, la encimera de madera y los fogones de gas en la cocina. Nada de catálogo genérico: buscamos materiales naturales, artesanía y objetos que mejoran con el tiempo.
El resultado es una casa que se siente habitada, con personalidad, donde el diseño no compite con el paisaje sino que lo enmarca.
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